El vigésimo paquete de sanciones de la UE contra Rusia apunta al petróleo y el gas, la ‘flota en la sombra’, la banca, las criptomonedas, los metales y los minerales críticos.
La Comisión Europea ha propuesto una nueva ronda de sanciones contra Rusia para intensificar la presión sobre la economía de guerra de Moscú y forzar concesiones en la mesa de negociaciones.
«Mientras Ucrania sigue defendiéndose con extraordinaria valentía en el campo de batalla, el Kremlin redobla sus crímenes de guerra, atacando deliberadamente viviendas e infraestructuras civiles», declaró el viernes por la tarde la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. «Debemos ser claros: Rusia solo se sentará a la mesa con intenciones genuinas si se le presiona para que lo haga. Este es el único lenguaje que Rusia entiende».
El elemento central del paquete es una prohibición total de los servicios marítimos, destinada a debilitar aún más los ingresos energéticos de Rusia. Según Von der Leyen, la medida debería aplicarse «en coordinación con socios de ideas afines tras una decisión» a nivel del G7. La prohibición, defendida anteriormente por Finlandia y Suecia, impediría a las empresas de la UE prestar servicios como seguros, transporte marítimo o acceso a puertos a los buques que transporten crudo ruso.
Hasta ahora, la UE permitía estos servicios únicamente a los petroleros que cumplían el tope de precios del G7, en vigor desde diciembre de 2022. El límite se ajustó recientemente a 44,10 dólares por barril (37,34 euros) para reflejar las tendencias del mercado y aumentar la presión sobre la economía de guerra rusa. La UE, el Reino Unido, Canadá, Japón y Australia siguen el tope dinámico, mientras que Estados Unidos mantiene el nivel original de 60 dólares por barril (50,81 euros).