Veintiocho personas han muerto en México como consecuencia de un brote de sarampión. Un solo estado en EE. UU., Carolina del Sur, está cerca de alcanzar los mil casos. Canadá, la otra sede organizadora el próximo Mundial de fútbol, perdió el año pasado su calificación como país que eliminó este virus. Mientras la confianza en las agencias sanitarias se erosiona cada vez más, expertos advierten que la “libertad médica” está volviéndose en contra de sus promotores.
Si en un área parecen estar viéndose con más claridad las consecuencias de la desinformación, es en el sector sanitario, y el furibundo regreso del sarampión es la mejor prueba.
La prédica antivacunas, que pasó toda la pandemia difundiendo teorías de conspiración sobre el abordaje del Covid-19, ha terminado por abrir grietas en la salud pública que no han hecho sino profundizarse.
El brote de sarampión que está afectando a los tres países que en menos de cuatro meses recibirán a millones de fanáticos del mundo entero que asisten al Mundial de fútbol es el peor de los últimos años.
México, sede del partido inaugural el 11 de junio, ha registrado 9 mil 74 casos desde 2025 hasta el momento, según cifras oficiales, y ya son 28 las personas que han perdido la vida como consecuencia de esta enfermedad viral para la que no existe tratamiento específico.
La mayoría de los contagiados se recuperan completamente en un plazo de dos a tres semanas, pero también existe el riesgo de complicaciones que van desde las infecciones de oído hasta la muerte, pasando por la ceguera, la neumonía y la encefalitis.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, advirtió el 13 de febrero contra malentendidos sobre las vacunas que «están alimentando brotes y costando vidas en muchos países».
«Debemos seguir repitiéndolo. Las vacunas funcionan, son seguras y salvan vidas», apuntó el funcionario, una reiteración que no debería ser necesaria luego de años de evidencia científica.
Sin embargo, vuelven a ser preciso recalcarlo ante las dudas de todo tipo sembradas en torno a los esquemas de inmunización.
Esos ataques incluyen la reciente decisión de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) bajo el liderazgo del secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. de eliminar de su portal la afirmación validada con evidencia científica de que las vacunas no causan autismo.
El 3 de febrero, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica en la que reflejaba que en 2025, de los 12 países del continente que habían sufrido casos de sarampión, solo hubo muertes en los tres mundialistas: dos en Canadá, tres en Estados Unidos y 24 en México.
La OPS demandó “una acción inmediata y coordinada por parte de los Estados Miembros” y recomendó “reforzar de manera prioritaria las actividades de vigilancia y vacunación de rutina”.