El conflicto en Medio Oriente sigue creciendo. Este martes 3 de marzo, Israel anunció que lanzó ataques contra Teherán y Beirut, mientras que Estados Unidos dijo que impactó las instalaciones de centros de mando de la Guardia Revolucionaria. La escalada se ha expandido más allá de la región tras confirmarse un ataque con dron en la isla de Chipre, causando daños limitados y sin víctimas, en una escalada que involucra a un miembro de la UE en el conflicto.
El conflicto en Medio Oriente sigue escalando. Este martes 3 de marzo, el Ejército israelí informó que llevó a cabo ataques simultáneos y selectivos contra Teherán y Beirut. Una información llegó poco despúes de que Estados Unidos asegurara que impactó las instalaciones de centros de mando y control de la Guardia Revolucionaria.
El asedio diplomático y militar también se extiende con el cierre de la embajada estadounidense en Kuwait y la evacuación de personal no urgente en Jordania y Bahréin. Precisamente en Bahréin, la Guardia Revolucionaria afirma haber golpeado la base aérea de Sheikh Isa con una oleada de 20 drones.
El lunes, el Ministerio de Defensa de Arabia Saudita confirmó que la embajada estadounidense en la capital, Riad, fue alcanzada por dos drones durante la madrugada del lunes, lo que provocó un incendio y daños materiales menores en el edificio, sin que se reportaran víctimas mortales ni heridos graves. El ataque fue reivindicado indirectamente por la Guardia Revolucionaria iraní como parte de su decimotercera ola de operaciones contra intereses estadounidenses en la región.
El presidente estadounidense, Donald Trump, reaccionó de inmediato declarando que “pronto” se conocerá la represalia estadounidense, mientras el Departamento de Estado ordenó la evacuación inmediata de todos sus ciudadanos de múltiples países y territorios de Medio Oriente, incluyendo Arabia Saudita, por “graves riesgos” para su seguridad.
El incidente representa un golpe simbólico directo al principal aliado árabe de Washington en el Golfo y eleva la confrontación a un nuevo nivel de vulnerabilidad para instalaciones diplomáticas.