Hay decisiones políticas que parecen sacadas de otro tiempo y que obligan a preguntarse con seriedad hacia dónde pretende caminar México. Esta semana volvió a aparecer en escena el ex presidente Andrés Manuel López Obrador que salió de la “chingada” con un llamado que sorprendió incluso a sus propios simpatizantes: pedir donativos para enviar recursos y apoyo a Cuba.
El planteamiento no sería tan polémico si se tratara de un gesto aislado de solidaridad internacional, pero ocurre en un país donde millones de mexicanos enfrentan problemas de seguridad, empleo, salud y servicios básicos. De ahí que muchos se pregunten si alguna vez se vio ese mismo entusiasmo de este mal presidente para convocar colectas o movilizaciones a favor de comunidades mexicanas que siguen esperando atención real del Estado. Por que sinos vamos a sexenio, lo dejó de la jodido.
Más aún, el momento político internacional no es menor. Las declaraciones del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, fueron claras al señalar que la mejor forma de ayudar al pueblo cubano es empoderándolo y no respaldando al régimen que lo gobierna. El comentario, que retoma una postura que también ha defendido el secretario de Estado Marco Rubio, llega justo cuando la isla vive nuevas protestas por apagones, escasez y una crisis energética que mantiene a la población al límite. Si, les guste o no, cada vez están más empinados en la isla.
A esto se suma otro elemento que no puede ignorarse: la presión que podría venir desde Washington. El presidente estadounidense Donald Trump ya dejó entrever que, una vez resuelto el conflicto con Irán, su administración podría enfocarse en otros frentes, entre ellos Cuba. Y porque no hasta el mismo México porque la amenaza de venir a visitar a los narcos está más que latente. Así qué, cuando la política internacional se mueve en términos de poder económico y geopolítico, México no puede darse el lujo de actuar con ingenuidad ni de enviar señales que lo coloquen en medio de tensiones innecesarias con su principal socio comercial.A qué sale López si dejó todo de la chingada. Nada más es cosa de ver los números en todos los aspectos y los actos de corrupción. Que por ahí alguien diría si no hay denuncia no hay ni ni madres, pero si que existe y mucha.
Si a ese escenario internacional se suma la política interna, el panorama se vuelve todavía más interesante. En Nuevo León comienza a tomar forma la batalla electoral que definirá el rumbo del estado en los próximos años. El dirigente nacional del Partido Acción Nacional, Jorge Romero Herrera, dejó claro que su partido competirá en solitario por la gubernatura, sin alianzas con el Partido Revolucionario Institucional.
Sin embargo, la puerta no está completamente cerrada para perfiles externos. En ese contexto aparece inevitablemente el nombre del actual alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, cuya figura comienza a mencionarse con mayor insistencia dentro de la conversación política estatal.
El mensaje es simple: el PAN quiere competir con sus propias siglas, pero tampoco descarta sumar liderazgos que tengan capital político y respaldo ciudadano. Para algunos esto podría significar un reacomodo importante en el tablero político local, especialmente para un PRI que desde hace tiempo enfrenta un desgaste que muchos consideran cercano a su etapa más crítica. Lo cierto, es que veremos que tantos empiezan a cambiar de color poco a poco ….
Finalmente, el PT y el Verde como siempre tan vendidos. Perdón tan aliados ya dijeron que van con el Plan B… de la President…con A que insiste.