La presencia de dos agentes de la inteligencia de EU en México ha abierto muchas preguntas en el país latinoamericano. La presidenta Claudia Sheinbaum ya ha pedido a Washington que expliqué qué hacían esas dos personas, pero a la vez ha responsabilizado al gobierno local de Chihuahua de haber permitido el ingreso y la operación de dichos antes.
Primero trascendió la noticia: dos presuntos agentes de EU murieron en el estado fronterizo de Chihuahua (norte) en un accidente vehicular. Las autoridades locales dieron explicaciones, pero poco concluyentes. Los medios estadoounidenses inmediatamente reaccionaron y precisaron que eran de la CIA. Entonces las autoridades chihuahuenses informaron que estos hombres, en efecto, se encontraban en labores de desmantelamiento de un narcolaboratorio, pero luego guardaron silencio.
El punto es que no: nadie respondía con exactitud qué hacían dos agentes norteamericanos en territorio mexicano, cuando, al menos en público, la presidenta Sheinbaum ha dicho hasta el cansancio que ningún elemento de seguridad o inteligencia de EU opera en México, y menos sin permiso explícito del Gobierno federal.
Entonces la crisis política se desató. Sheinbaum anunció en rueda de prensa que México ya había emitido un extrañamiento para exigir a la embajada estadounidense que explicara a detalle por qué dos agentes de su país se encontraban en suelo mexicano. Washington, sin embargo, no ha explicado nada. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se limitó a decir el 22 de abril que lamentaba la reacción de la mandataria mexicana, de quien la Administración Trump, afirmó, esperaba “mayor simpatía” tras la muerte de los agentes de EU.