El próximo 18 de mayo de 2026 no será un lunes cualquiera para el sector financiero español. Será el día en que el plástico de las multinacionales estadounidenses deje de usarse tanto como hasta ahora y comience una cierta independencia de EE.UU. en los comercios.
Bizum, el gigante que ya jubiló a las monedas y billetes euro en las cenas de amigos, entra oficialmente en la arena de los pagos por proximidad en comercios físicos.
La jugada es técnica, y, aunque pueda parecer trivial, sus consecuencias son profundamente geopolíticas y económicas. Hasta ahora, cuando acercaba su móvil o tarjeta Visa o Mastercard a un datáfono, los datos y el dinero viajaban por las autopistas invisibles de Visa o Mastercard.
Por ese «pase», el comercio paga un peaje -una comisión de intercambio y servicio- que pagan entre el cliente y el comercio. Además, los datos de consumo terminan procesados en servidores al otro lado del Atlántico y pueden servir para perfilar a los usuarios.
A partir del 18 de mayo, el tablero cambia. Gracias a la tecnología NFC y al despliegue de Bizum Pay, el dinero saltará directamente de tu cuenta a la del comercio vía transferencia instantánea. Sin intermediarios foráneos, sin comisiones, ni tampoco esperas de liquidación.
Bizum Pay es también independiente del Banco Central Europeo. No así el Euro Digital que la UE está intentando lanzar como moneda virtual y sería otra alternativa a las pasarelas de pago estadounidenses.