Desde su llegada a Estambul y a medida que regresan a sus países de origen, los integrantes de la expedición humanitaria que pretendía romper el bloqueo israelí en Gaza acumulan cada vez más testimonios de los graves maltratos sufridos bajo custodia israelí. La Global Sumud Flotilla aseguró este 22 de mayo que hay unos 30 heridos con fracturas y al menos 15 denuncias de «abuso sexual, incluidas «violaciones». España e Irlanda presionan para que la Unión Europea tome medidas contra Israel.
Los relatos se acumulan y dan cuenta de una violencia extrema y sistemática. Tanto al llegar a Estambul después de ser expulsados de Israel como al arribar a sus países de origen, muchos de los 430 activistas que integraban la mayor expedición de la Global Sumud Flotilla hacia Gaza relatan palizas, vejaciones, abusos y privaciones a los que fueron sometidos en los tres días bajo custodia israelí, una detención tildada por la organización como «secuestro» por haberse dado en aguas internacionales.
La voz de las denuncias en la cuenta oficial de la Flotilla ha sido la irlandesa Catriona Graham, tristemente conocida por ser la mujer a la que un policía israelí –alentado por el ministro de Seguridad, el extremista Itamar Ben-Gvir– le agarra violentamente la cabeza para forzarla a agacharse tras haber gritado «free Palestine» (Libertad para Palestina) en un centro de detención en Ashdod.
En un video publicado en X por la Global Sumud Flotilla, Graham indicó que las fuerzas israelíes «utilizaban cualquier momento que podían para ejercer violencia» y que «estaban listos para escalar, no necesitaban una oportunidad».
En la enumeración de hechos violentos, la activista irlandesa detalló palizas «brutales» que «cinco comandos» aplicaron contra grupos de «dos o tres personas» en uno de los barcos utilizados como prisiones en altamar, así como un «disparo con balas de goma» contra una mujer que «cruzó una línea sobre la que ellos no habían dicho nada».