Con el tiempo aprendí que Nuevo León no es la cervecería, ni vidriera, ni celulosa…
Nuevo León es el hombre que abre todos los días a las cinco de la mañana su minisúper…
El que a las cuatro de la madrugada torea diablitos con verdura y camionetas con cajones de fruta, en el mercado de abastos para llegar a tiempo al negocio e iniciar el alba con la ilusión de ver llegar a los clientes.
Nuevo León es el hombre o la mujer que cancelan la planta baja de su casa para instalar una tienda de abarrotes…
Ese es el Nuevo León al que le cobraron piso… al que le secuestraron un pariente… al que le quemaron el local.
Y ni así se detuvo.
Aún así, veo a quienes quieren la gubernatura empeñados en convencer a los dueños o herederos de cervecería, vidriera, celulosa y demás…
Y siempre olvidan al que mantuvo y mantiene a Nuevo León de pie.
Al que no exige otra cosa más que lo dejen trabajar.
Ese Nuevo León les va a dar un susto cualquier día de estos.