Por María Beasain // IAQuemada
El punto de inflexión de la confrontación entre el rector Santos Guzmán y el gobernador Samuel García se materializó el 5 de junio de 2026. En un acto de demostración de fuerza y cohesión, más de 8 mil universitarios —incluyendo directores, delegados del sindicato, representantes de la Fundación UANL y la plana mayor del consejo de exrectores— abarrotaron la Explanada de Rectoría.
El evento adquirió una relevancia de carácter nacional gracias al respaldo explícito del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí Vanegas, quien asistió para advertir sobre los riesgos reales de regresión en las leyes orgánicas universitarias locales por parte de administraciones estatales.
Tanto alumnos como profesores señalaban abiertamente que la imponente muestra de fuerza universitaria tenía como destinatario directo al gobernador Samuel García. Los universitarios denunciaron de viva voz los constantes intentos “injerencistas” del mandatario emecista.
Durante su discurso, Santos Guzmán utilizó una retórica sumamente cuidada, estructurando su defensa de la autonomía en cuatro dimensiones fundamentales que rigen la vida universitaria: Académica, de Gobierno, Administrativa y Financiera. Guzmán López enfatizó con solemnidad de bronce: “Nuestra autonomía nos permite colaborar con distintos órdenes de gobierno desde una posición de independencia intelectual, pensamiento crítico y compromiso social… Defender la autonomía significa proteger la libertad de pensamiento e ingresar recursos normados, regulados y transparentes”.
¡Qué belleza de palabras! Lástima que los “recursos normados y transparentes” de los que habla tengan un olor tan rancio a tinta de facturera. La masiva movilización funcionó como una vacuna de opinión pública frente a las presiones del gobernador. El mensaje enviado fue contundente: la universidad defenderá su autogobierno. Pero la verdad es menos épica: se defienden las cuotas, los privilegios y las cuentas públicas que no cuadran… y sí, de la mano del PRIAN. La “autonomía” universitaria ya tomó partido por el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional. Literal.