La suspensión temporal de importaciones de aguacate mexicano forma parte de un nuevo frente que Estados Unidos mantiene abierto en contra del campo del país latinoamericano, en un contexto electoral y de revisión del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), aseguraron especialistas consultados por Sputnik.
El 5 de agosto, la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (Apeam) informó que la nación norteamericana suspendería las importaciones de aguacate mexicano por amenazas de seguridad que habrían realizado en contra de sus inspectores, en Michoacán (occidente), estado que concentra el 73 por ciento del mercado de este fruto.
La noticia fue una bomba para los productores mexicanos. El aguacate es el segundo producto que más exporta México; el 87% del total se vende únicamente al territorio estadounidense.
Según estimaciones de medios como El Universal, las exportaciones de aguacate hacia EU ascienden a 20.000 toneladas a la semana, las cuales pueden dispararse hasta 30 mil en épocas como enero y febrero por eventos deportivos como el Super Bowl.
Tan solo el año pasado, México exportó 1,2 millones de toneladas de aguacate con un valor estimado de más de 3.696 millones de dólares.
La Apeam anunció el 7 de agosto que las autoridades estadounidenses habían acordado reanudar las importaciones, aunque solo de manera parcial. El anuncio se dio después de que el Gobierno mexicano envió a más de mil 500 soldados a Michoacán para reforzar la seguridad del estado.
Sin embargo, este hecho se suma a una serie de señalamientos en contra del campo mexicano que se han venido acumulando en los últimos meses. Esta misma semana, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) alertó que chiles jalapeños provenientes de la nación latinoamericana habrían causado un brote de salmonela, una acusación rechazada por las autoridades mexicanas.
Semanas atrás, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aseguró la lechuga mexicana sería la fuente del parásito Cyclospora cayetanensis, que ha afectado a miles de estadounidenses en los últimos meses.
Días después, la FDA se retractó y dijo que el primer resultado había sido un falso positivo. No obstante, esto provocó que hasta el propio presidente de EU, Donald Trump, bromeara con imponer un “gran arancel” a la lechuga mexicana, abonando a la presión comercial que Washington ha mantenido en contra de México en medio de las renegociaciones del T-MEC. Los retos para el campo mexicano
En entrevista para Sputnik, el coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN), el doctor Ignacio Martínez, comentó que el tema de la seguridad de los inspectores estadounidenses en territorio mexicano no es nuevo y en otras ocasiones ha generado roces entre ambas naciones.
Sin embargo, el experto en temas de mercado destaca que, desde hace al menos hace cuatro meses, las narrativas en contra de los productos agrícolas mexicanos se han intensificado, justo en el momento en el que se reanudarán las negociaciones del T-MEC.
Para el especialista, esto forma parte de la presión política y económica que ejerce Washington contra México para alcanzar dos fines: que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum realice acciones concretas y para reducir el superávit comercial que el país latinoamericano tiene en el sector agrícola.
“México sigue nuevamente la agenda que le establece EU: pasamos del Departamento de Estado sobre migración; pasamos del Departamento de Guerra sobre las cuestiones de narcotráfico; pasamos del tema de la inversión y desarrollo tecnológico de China en México, y ahora estamos en la parte agrícola”, afirmó.
Para el doctor de la UNAM, lo sucedido con el aguacate mexicano y el endurecimiento de medidas sanitarias —sin que ello derive en una responsabilidad directa para las autoridades sanitarias estadounidenses—, evidencia que el sector agrícola mexicano tiene, al menos, tres frentes abiertos:
1.La renegociación del T-MEC donde el tema de la seguridad volverá a ser factor de disputa;
2.el próximo proceso electoral estadounidense, donde abundarán narrativas negativas contra México,
3.los empresarios estadounidenses y extranjeros que buscan reducir la participación mexicana en este sector.
“El lobby de Israel es muy grande y, por lo tanto, sí afecta a sus intereses el que México tenga una muy buena cosecha [de aguacate] y precio, ya que sí saca del mercado al producto de Israel en EU”, aseveró el experto.