En la isla griega de Salamina, cerca de Atenas, los bomberos hallaron dos cuerpos sin vida mientras continúan las labores de extinción de las llamas que se expanden con rapidez en la zona. Por su parte, en el este de Bélgica, unos 600 residentes cercanos a la reserva natural de Hohes Venn debieron ser evacuados por un incendio que ya ha consumido 3 mil hectáreas y ya es el peor de la historia del país en más de un siglo. Otros focos siguen ardiendo en Alemania, Francia, Reino Unido y España.
Las altas temperaturas y la sequía siguen avivando los incendios que marcan la temporada estival en varias partes de Europa, con las situaciones más urgentes registradas ahora en Grecia y Bélgica.
En el caso de Grecia, el país viene siendo uno de los más castigados por los incendios, con llamas que este domingo 16 de agosto se extendieron con fuerza por la isla de Salamina, situada en el mar Egeo, unos 30 kilómetros al oeste de Atenas.
Allí, en la localidad de Peristeria, una zona mixta de uso residencial y forestal al sur de la isla, los bomberos encontraron los cuerpos sin vida de dos personas –presumiblemente una pareja–, mientras que cuatro heridos fueron trasladados a centros de salud, aunque su estado no reviste gravedad.
En tanto, a ese primer fuego declarado sobre las 14:45 de este domingo, se sumó otro foco que, apenas 15 minutos después, comenzó a extenderse con rapidez en la zona de Selinia, un área en el este de la isla, a ocho kilómetros de Peristeria. De momento, se desconoce el origen de las llamas.
Por esa razón, las autoridades comenzaron a evacuar a los turistas y residentes de esta popular zona de playas, que este fin de semana estaban especialmente concurridas por la coincidencia con la festividad de la Asunción, fecha en la que un gran número de atenienses se dirigen a islas cercanas como Salamina. Para las evacuaciones se pusieron a disposición varias embarcaciones de bomberos y guardacostas.
En total, unos 260 efectivos están abocados a la extinción de los incendios, incluyendo 15 equipos terrestres, 10 aeronaves y ocho helicópteros, que ven dificultadas sus labores por los vientos casi huracanados que se registraron esta jornada.
Esta nueva emergencia ocurre pocos días después de que turistas y residentes se vieran obligados a huir de los pueblos de la región de Halkidiki, en el norte de Grecia, a causa de un incendio que, avivado por los fuertes vientos, arrasó casas y árboles cerca de un complejo turístico.