27 agosto, 2026 | 9:10 am

¿Casualidades o piezas de un mismo tablero?

En política las casualidades existen, pero cuando empiezan a coincidir demasiadas, vale la pena detenerse a observar.

Francisco Javier García Cabeza de Vaca ya levantó la mano para 2030. El exgobernador de Tamaulipas confirmó que pretende construir un movimiento opositor rumbo a 2027 y posteriormente buscar la Presidencia de México.

Y justo en este escenario aparece la propuesta de Claudia Sheinbaum para modificar las reglas relacionadas con la doble nacionalidad de quienes aspiren a determinados cargos públicos. Cabeza de Vaca tiene ciudadanía estadounidense y no dudó en cuestionar la iniciativa, al considerar que podría estar dirigida particularmente contra perfiles como el suyo.

¿Es una coincidencia? Puede ser. Pero sería ingenuo pensar que en política los tiempos no importan.

Y mientras el tablero nacional comienza a moverse, en Nuevo León Morena también empieza a enseñar las cartas.

Clara Luz Flores, Andrés Mijes, Waldo Fernández y Felipe de Jesús Cantú se sentaron con dirigentes y operadores del partido para transmitir un mensaje de unidad.

Pero hay algo que llama la atención: cuando un partido necesita reunir a sus principales aspirantes para demostrar que existe unidad, la pregunta inevitable es por qué existe la necesidad de demostrarla.

Tatiana Clouthier y Judith Díaz no acudieron a la reunión. Se habló de compromisos de agenda y puede ser así, pero en política hasta las ausencias generan lecturas.

Y Alejandro Peña terminó de colocar la advertencia sobre la mesa: el próximo 7 de septiembre Morena dará “una buena sorpresa” a Nuevo León y, además, pidió al gobernador Samuel García que se preocupe por lo que viene.

Ese quizá sea el mensaje más importante.

Morena ya está preparando la batalla por Nuevo León. Y no parece conformarse con conservar posiciones: quiere disputar el poder estatal.

Del otro lado, PRI y PAN tampoco están cruzados de brazos. Lorena de la Garza dijo estar lista para el proyecto de Monterrey y aseguró que ambos partidos irán por la victoria en la próxima elección.

Así, mientras unos hablan de unidad, otros anuncian que están listos para competir y algunos más ya comienzan a levantar la mano para 2030, la sucesión política de Nuevo León empieza a calentarse mucho antes de que oficialmente exista una campaña.

Y mientras tanto, la ciudadanía sigue esperando respuestas sobre agua, Metro, electricidad, transporte e infraestructura.

El 2027 todavía no llega, pero políticamente ya comenzó.

Y el 2030 tampoco, aunque algunos ya están moviendo sus piezas.

¿Casualidades?

Quizá.

Pero en política, cuando tantas piezas empiezan a moverse al mismo tiempo, más vale mirar con atención quién las está colocando y qué pretende ganar con ello.

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