Ocho de cada 10 docentes consideran que sus alumnos tienen mayores dificultades para manejar la frustración, regular sus emociones y resolver conflictos que hace dos o tres años, de acuerdo con una encuesta realizada por Emmi entre profesores. Los resultados ponen sobre la mesa los desafíos que enfrentan las familias y las escuelas para fortalecer las habilidades socioemocionales desde la infancia.
El sondeo, realizado entre el 7 y el 8 de octubre de 2026, reunió 90 respuestas de docentes. Aunque sus resultados reflejan las percepciones de los participantes y no representan a la totalidad del magisterio mexicano, ofrecen un panorama de las preocupaciones que existen en torno al desarrollo emocional de niñas y niños.
Entre las estrategias que pueden reforzarse en casa, el 53 por ciento de los docentes consultados destacó la importancia de mantener rutinas y límites claros. Otro 27 por ciento señaló la necesidad de conversar con los menores sobre sus sentimientos y ayudarlos a identificar sus emociones.
Dedicar tiempo de convivencia y atención sin distracciones fue mencionado por el 12 por ciento, mientras que el 5 por ciento recomendó incorporar ejercicios de regulación, como la respiración y las pausas. Los porcentajes corresponden a las respuestas reportadas por Emmi.
La frustración, el enojo y los desacuerdos forman parte del desarrollo infantil. Sin embargo, aprender a reconocer estas emociones y responder ante ellas requiere acompañamiento tanto en el entorno familiar como en el escolar.
Entre las recomendaciones planteadas por los especialistas de Emmi se encuentra establecer horarios y reglas consistentes, anticipar los cambios en las actividades cotidianas y ayudar a los niños a identificar lo que sienten antes de intentar resolver un conflicto.