Los huevos, un alimento básico en la cocina, baten récords en Francia. Con 15.400 millones de unidades comercializadas en 2024, la producción nacional pese, a ser la mayor de Europa, no crece lo bastante rápido para seguir el ritmo de la demanda, que sigue disparándose.
El consumo mundial de esta proteína alcanzará las 235 unidades por habitante en 2025, según el Comité national pour la promotion de l’œuf (CNPO). Si bien estas cifras pueden inspirar optimismo sobre el futuro del sector, también reflejan las tensiones del mercado francés: la escasez sentida a principios de año tanto por algunos profesionales como por el público en general.
La crisis actual no puede explicarse por el movimiento de los ganaderos contra Mercosur, ni por una epidemia de gripe aviar similar a la que azotó Europa en 2023. Según la interprofesión del huevo, se debe principalmente al»aumento tradicional» del consumo de huevos durante las fiestas y «alinesperado episodio de nieve que paralizótemporalmente el abastecimiento».
En un comunicado de prensa, la CNPO promete»restablecer el orden», reconociendo no obstante que el aumento de la demanda no es puramente estacional. Mientras que los volúmenes de producción se han mantenido globalmente estables, las compras de los hogares en los supermercados han aumentado un 5% anual desde 2023.