El área más emblemática del segundo gobierno de Donald Trump, la gestión migratoria, ha generado el primer cambio en su gabinete. Kristi Noem, que atrajo al presidente por su energía y dureza de carácter, fue destituida después de una serie de catastróficas audiencias ante los Comités Judiciales del Senado y la Cámara de Representantes, en las que aseguró que Trump había aprobado su polémica campaña publicitaria, solo para ser desmentida poco después por el presidente.
Kristi Noem ha sido una de las funcionarias con más alto perfil de en el segundo gobierno de Donald Trump. Pero la cabeza de la secretaria de Seguridad Nacional (DHS) había quedado en la picota luego de las violentas redadas migratorias en Minnesota.
Finalmente, la mujer que llegó a mostrarse a sí misma cabalgando frente a las cabezas esculpidas de los padres fundadores en el Monte Rushmore, como garante de la seguridad interior, fue destituida luego de dos meses de presión bipartidista.
Noem fue reasignada a una futura posición como enviada especial para el Escudo de las Américas, la cumbre con líderes latinoamericanos de derecha con los que Trump piensa trazar sus estrategias de vigilancia hemisférica, pero las nuevas funciones no borran la percepción de que sale por la puerta de atrás.
Los cuestionamientos sobre su manejo del tema migratorio mantienen congelado el presupuesto del DHS, del que dependen el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza (CBP), pero también la Guardia Costera y la Agencia Federal de Control de Emergencias (FEMA), entre otras entidades del área de seguridad.
Es un nuevo cierre del gobierno, aunque en este caso parcial, en el que coinciden tanto legisladores demócratas como republicanos, que reclaman explicaciones y un nuevo marco de acción de los agentes federales en el manejo de la cuestión migratoria, luego de que dos ciudadanos estadounidenses murieran a tiros en las redadas de Minnesota.
Dos demoledoras audiencias ante los Comités Judiciales tanto del Senado como de la Cámara de Representantes terminaron dando al traste con la gestión de Noem, y abriendo la puerta al senador por Oklahoma Markwayne Mullin, el nuevo postulado por el presidente Trump, que debe ser avalado por el Congreso.
Pero la salida se produce no por lo que los legisladores cuestionaban con más energía, los excesos de ICE y CBP, sino por su titubeante postura cuando fue confrontada con las evidencias de irregularidades en el otorgamiento de contratos publicitarios.