París impulsa un ambicioso plan de rearme con miles de millones de euros adicionales, aumento de municiones, drones y capacidades nucleares, mientras busca prepararse para un eventual conflicto con Rusia y responder a la incertidumbre sobre el compromiso de EE. UU. con la OTAN.
Frente a un escenario geopolítico cada vez más volátil y en aras de aprender de los errores del pasado, Francia ha decidido dar un giro contundente a su política de defensa.
El Gobierno galo ahora apuesta por un fortalecimiento acelerado de sus capacidades militares, con la mira puesta en un eventual enfrentamiento con Rusia y en la necesidad de adaptarse a nuevas formas de guerra.
La ministra de Defensa, Catherine Vautrin, detalló el alcance de este esfuerzo, subrayando que el campo de batalla moderno ya no se limita a tierra, mar o aire.
“El teatro de operaciones se extiende desde el fondo marino hasta el espacio exterior, y debemos ser capaces de responder en todos estos ámbitos”, afirmó.
Un presupuesto en ascenso histórico
El plan contempla una inyección adicional de 36.000 millones de euros, lo que elevará el presupuesto de defensa hasta los 57.100 millones de euros en 2026, que dejaría para el final de década un panorama inédito con una cifra que alcanzaría los 76.300 millones de euros y consolidaría un aumento que podría liderar la inversión de este tipo en el viejo continente.
Este crecimiento implica que el gasto militar francés se duplicará en comparación con los niveles registrados al inicio del mandato del presidente Emmanuel Macron en 2017.
Aunque el gasto se ha mantenido en torno al 2% del PIB, que respeta los objetivos mínimos de la OTAN, París busca ahora elevarlo al 2,5% hacia el final de 2030.
Lecciones aprendidas
El rearme también responde a una serie de aprendizajes estratégicos derivados de conflictos recientes que desdibujaron las reglas que mantenía Europa bajo el contexto de una subjetiva paz desde la Segunda Guerra Mundial. Los recientes cambios geopolíticos y el levantamiento de los regímenes cerca al continente han hecho despertar el debate en torno a las nuevas amenazas bélicas.