El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, se ha trasladado a un búnker subterráneo fortificado con una red de túneles en Teherán, según un informe publicado el sábado por el sitio web de la oposición ‘Iran International’, tras las advertencias de altos cargos militares y de seguridad sobre la creciente probabilidad de un ataque estadounidense.
Masud Jamenei, tercer hijo del líder, ha asumido las responsabilidades cotidianas de Jamenei y se ha convertido en el principal canal de comunicación con los brazos ejecutivos del Gobierno del régimen.
Paralelamente a estos acontecimientos, Irán ha querido demostrar hoy su preparación militar. El comandante de las fuerzas terrestres del Ejército iraní, el general de brigada Ali Jahanshahi, ha subrayado que la unidad de las fuerzas armadas es la «clave para derrotar al enemigo» en las crisis, haciendo hincapié en la necesidad de que las fuerzas militares trabajen «como un solo cuerpo».
Las fuerzas terrestres del Ejército defenderán el territorio iraní junto con las fuerzas terrestres del CGRI, dijo, declarando estar dispuesto a hacer «todas las formas de sacrificio» para proteger al país y defender a Irán «hasta la muerte».
Esta movilización coincidió con el regreso de las informaciones sobre un posible ataque de Estados Unidos contra el régimen iraní, después de que la semana pasada el presidente estadounidense, Donald Trump, diera a entender que esta opción estaba retrocediendo, al afirmar que las matanzas asociadas a la represión de las protestas estaban disminuyendo y que no creía que hubiera planes para llevar a cabo ejecuciones a gran escala.