Las ofensivas en siete países ordenadas por Donald Trump en el último año contradicen uno de los puntos centrales del contrato que estableció con su electorado para ganar los comicios de 2024. Algunos de sus partidarios intentan justificarlo, pero los sondeos comienzan a mostrar signos de desilusión con su estrategia. Mientras tanto, en su núcleo fundamental, el grupo MAGA, se empiezan a escuchar voces de descontento.
El reciente lanzamiento de la que bautizó como «Junta de Paz» no fue una alocución más de Donald Trump. Detrás de él se desplegaba una frase gigante: “BOARD of PEACE” («Junta de Paz»). Presentada como la instancia de reconstrucción para la devastada Franja de Gaza, varios líderes del mundo la visualizan como la nueva arquitectura institucional global diseñada por el mandatario para desplazar a la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Y es que asociar la palabra “paz” a su imagen parece ser una de las prioridades del inquilino de la Casa Blanca y una obligación reconocerlo para quienes intenten construir una relación amistosa con él.