La nación latinoamericana requiere abandonar narrativas simplistas y aprender de los errores del pasado para enfrentarse a cambios tecnológicos y económicos nunca antes vistos, advierte el académico e investigador, José López-Portillo Romano.
El hijo del expresidente José López Portillo (1976-1982) y cofundador del Centro de Estudios Mexicanos de la Universidad de Oxford publica el libro Tres crisis: Nacionalismo, neoliberalismo y era tecnoeconómica (Debate, 2026), en el que, con fuentes primarias, analiza tres períodos económicos que han marcado el rumbo de México y cuyas lecciones tendrán que aplicarse para lo que estima será un «tsunami» en materia de tecnología y economía, con la incursión de la inteligencia artificial y la robotización.
«Tenemos que ponernos de acuerdo, tenemos que ponernos a pensar y no tenemos tiempo (…). Lo que está pasando afuera como crisis global, con inteligencia artificial, con la automatización, con la digitalización, la robotización y todo lo que viene, no le da tiempo a México para esperarse más de cinco años», afirma el investigador.
A partir de documentación inédita de dichos períodos y entrevistas de primera mano con los expresidentes López Portillo, Miguel de la Madrid (1982-1988) y Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), el también autor de La gran transición. Retos y oportunidades del cambio tecnológico exponencial propone una revisión de la toma de decisiones respecto al rumbo de la política económica locales.
Esto, refiere, es con el fin de atajar «narrativas simplistas» y tener un mejor entendimiento de las decisiones tomadas y cómo estas tendrán una influencia directa en el futuro inmediato de México.
«No se puede dialogar cuando nada más tenemos historias que no reflejan la realidad y que no hablan de la profundidad, de la complejidad, del contexto de decisiones tomadas en el pasado», sostiene.
Tres crisis inicia con una revisión de la política económica del sexenio de López Portillo, un momento en el que México enfrentó una de las crisis económicas más duras de su historia (1982), esto a pesar de que la abundancia petrolera derivada del descubrimiento del yacimiento de Cantarell, en Campeche (sureste), prometía un crecimiento nunca antes visto.
Para López-Portillo Romano, esta época se recuerda de forma simplista, señalada por el despilfarro gubernamental y en la que se busca a culpables para explicar fracasos posteriores, tal como el propio expresidente De la Madrid le reconoció en una entrevista.