De acuerdo con los resultados de las Mesas de Consulta Pública para la Revisión del T-MEC presentado recientemente por la Secretaría de Economía mexicana, el 83% de los encuestados vio como “muy positivo” o “positivo” el impacto del tratado. Sin embargo, existen preocupaciones.
En términos generales, los sectores productivos y las entidades federativas mexicanas coincidieron en que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es un instrumento esencial para la certidumbre jurídica, la integración productiva y la atracción de inversión extranjera para el país latinoamericano.
Sin embargo, los rubros consultados mostraron también sus preocupaciones, siendo las principales la persistencia de medidas que permiten aplicar aranceles por motivos de “seguridad nacional”; la competencia desleal derivada de la triangulación comercial, la falta de homologación normativa en temas técnicos, sanitarios y ambientales y los desafíos vinculados a la transición tecnológica y laboral.
“En general, las consultas revelan que la revisión del T-MEC representa una oportunidad estratégica para consolidar la política industrial mexicana, fomentar la integración productiva, promover la innovación y garantizar un desarrollo económico sostenible e inclusivo”, abunda el documento.