En otro levantamiento de sus restricciones, E.U.A. emitió dos licencias generales: una habilita a cinco grandes compañías a realizar operaciones de hidrocarburos en el país suramericano y la otra permite a empresas de todo el mundo a negociar nuevas inversiones con la estatal PDVSA. La nueva era entre Washington y Caracas suma señales: Washington envió más de 6 toneladas de medicamentos y Donald Trump anunció una futura visita.
Aunque el marco de las sanciones estadounidenses a Venezuela –que se endureció sobre todo a partir de 2019– sigue vigente, Washington sigue suavizando su contenido con medidas que habilitan las operaciones en el sector energético venezolano para las compañías extranjeras.
En uno de los movimientos más significativos desde que comenzó a ablandar los castigos tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero pasado, el Departamento del Tesoro emitió dos nuevas licencias que amplían las capacidades de grandes petroleras de operar proyectos de hidrocarburos en Venezuela.
La primera de las medidas anunciadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) autoriza a la estadounidense Chevron, las británicas BP y Shell, la italiana Eni y la española Repsol a realizar transacciones relacionadas a proyectos de petróleo y gas con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) o cualquier otra entidad pública venezolana.
Este permiso, no obstante, requiere que cualquier contrato vaya ligado a la jurisdicción estadounidense y que el pago de regalías e impuestos venezolanos se realice a través del Fondo de Depósitos de Gobiernos Extranjeros, controlado por Estados Unidos. Si existen pagos a individuos o entidades sobre los que persisten sanciones de la OFAC, deben efectuarse a cuentas designadas por el Tesoro estadounidense.