La relación entre México y EUA atraviesa una fase de tensión creciente en la que la cooperación en seguridad convive con choques retóricos cada vez más duros entre sus líderes. Mientras Donald Trump intensifica la presión pública sobre el gobierno mexicano, Claudia Sheinbaum busca mantener un delicado equilibrio entre la defensa de la soberanía y la necesidad de preservar la estabilidad bilateral. Expertos advierten que este pulso político ocurre en un momento clave para ambos países.
l embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, evocó una frase que, según dijo, le compartió la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, cuando ambos se reunieron por primera vez: “La relación entre nuestros dos países es como un matrimonio, pero no podemos divorciarnos”. Con esa metáfora, el diplomático ilustró el carácter inevitable —y a veces conflictivo— de la interdependencia entre las dos mayores economías de América del Norte.
Durante su participación este miércoles en la 109ª asamblea general de socios de la American Chamber México, Johnson subrayó lo que describió como una “cooperación histórica” entre los gobiernos de Donald Trump y Claudia Sheinbaum. Destacó avances tangibles en temas sensibles como seguridad, combate al narcotráfico y control de la migración. Sin embargo, pese al tono conciliador del discurso oficial, especialistas consultados por France 24 advierten que el vínculo bilateral atraviesa por una etapa marcada por tensiones crecientes y una complejidad política cada vez más visible.
El episodio más reciente de fricción entre la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y su homólogo estadounidense se produjo el fin de semana, cuando Donald Trump difundió en Truth Social, su red social, una captura de pantalla de un mensaje de usuario que cuestionaba con tono irónico la negativa de México a aceptar apoyo militar de Washington para combatir a los cárteles. La publicación retomaba un argumento recurrente del mandatario estadounidense sobre la situación de seguridad en el país vecino.