La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha estado en el radar de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) durante años y en 2022 incluso fue catalogada como un «objetivo prioritario», una designación que el ente reserva para sospechosos que se cree que tiene un «impacto significativo» en el narcotráfico.
La versión se desprende de registros obtenidos por la agencia AP y de más de media docena de funcionarios actuales y antiguos de las fuerzas del orden estadounidenses.
La DEA ha recopilado un archivo detallado de inteligencia sobre Rodríguez que data al menos de 2018, según muestran los registros, catalogando a sus asociados conocidos y acusaciones que van desde el tráfico de drogas hasta el contrabando de oro.
Un informante confidencial dijo a la DEA a principios de 2021 que Rodríguez estaba utilizando hoteles en el complejo caribeño de Isla Margarita «como tapadera para blanquear dinero», según muestran los registros.
Tan recientemente como el año pasado fue vinculada con el presunto testaferro de Maduro, Alex Saab, a quien las autoridades estadounidenses arrestaron en 2020 por cargos de blanqueo de capitales.
El gobierno de Estados Unidos nunca ha acusado públicamente a Rodríguez de ninguna conducta criminal. Cabe destacar para aun siendo parte del círculo cercano de Maduro, no está entre los más de una docena de funcionarios venezolanos actuales acusados de tráfico de drogas junto al presidente depuesto.
El nombre de Rodríguez ha aparecido en casi una docena de investigaciones de la DEA, varias de las cuales siguen en curso, que involucran a agentes en oficinas de campo desde Paraguay y Ecuador hasta Phoenix y Nueva York, según supo AP, que no pudo determinar el enfoque específico de cada investigación.
Tres agentes actuales y antiguos de la DEA que revisaron los registros a petición de AP dijeron que indican un interés intenso en Rodríguez durante gran parte de su mandato como vicepresidenta, que comenzó en 2018. No estaban autorizados a discutir investigaciones de la DEA y hablaron bajo condición de anonimato.
Los registros revisados por AP no dejan claro por qué Rodríguez fue elevada a «objetivo prioritario», una designación que requiere una documentación extensa para justificar recursos adicionales de investigación. La agencia tiene cientos de objetivos prioritarios en cualquier momento, y ser marcado con la etiqueta no implica necesariamente ser acusado penalmente.
«Estaba en ascenso, así que no es sorprendente que pueda convertirse en un objetivo prioritario por su papel», dijo Kurt Lunkenheimer, exfiscal federal en Miami que ha gestionado múltiples casos relacionados con Venezuela.
«El problema es que cuando la gente habla de ti y te conviertes en un objetivo de alta prioridad, hay una diferencia entre eso y las pruebas que respaldan una acusación», agregó.
El Ministerio de Comunicaciones de Venezuela no respondió a los correos electrónicos solicitando comentarios.
La DEA y el Departamento de Justicia de EE. UU. tampoco respondieron a las solicitudes de comentarios. Al preguntarle si el presidente confía en Rodríguez, la Casa Blanca remitió a AP a las declaraciones previas de Trump sobre una «muy buena conversación» que mantuvo con la presidenta en funciones el 14 de enero, un día antes de que ella se reuniera en Caracas con el director de la CIA, John Ratcliffe.
Casi inmediatamente después de la captura de Maduro, Trump empezó a elogiar a Rodríguez -llegando a referirse a ella la semana pasada como una «persona magnífica»-, que estaba en estrecha relación con funcionarios en Washington, incluido el secretario de Estado Marco Rubio.