29 octubre, 2026 | 4:58 pm

Alito, el pastor sin rebaño

Alito Moreno se apropió del PRI y ahora es el dueño de un cadáver.

Fue muy listo al secuestrar los órganos de control interno para reelegirse cuantas veces quiera.

El problema es que se puede reelegir sin pausa, y va a dirigir a un fantasma sin carne.

¿Qué le queda?… ¡nada!

El PRI gobierna Coahuila, pero maldito el caso que le hacen a su dirigente nacional los priístas coahuilenses.

Tiene la Alcaldía de la ciudad más importante del país, Monterrey, pero su alcalde ya es panista.

El PRI de Monterrey se viste de azul, y en el informe-destape del alcalde por la gubernatura, la presencia de Alito es opacada por la de Calderón… el gran ícono del panismo.

Si esa era su intención, lo ha logrado con perfección matemática: Acabó con el PRI, pero no con los priístas.

Todos se mudaron y le dejaron la casa para él solito.

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