Por Gerardo Ledezma
Después de meses de desencuentros entre el Gobierno de Nuevo León y los alcaldes por recursos, convenios y presuntos adeudos, Samuel García abre finalmente la puerta para sentarse con los 51 presidentes municipales y hablar directamente sobre el Presupuesto 2027. El gobernador asegura que quiere trabajar con todos y que los alcaldes pueden acudir directamente a Palacio de Gobierno. También anunció reuniones periódicas con las cámaras empresariales para construir consensos alrededor del próximo paquete fiscal.
La pregunta incómoda, sin embargo, queda sobre la mesa: ¿dialogar significa también pagar? Porque una cosa es construir el presupuesto del próximo año y otra muy distinta resolver lo que los municipios aseguran que el Estado todavía les debe. El Gobierno estatal, por su parte, ha rechazado algunos de esos señalamientos y también sostiene que existen recursos pendientes por comprobar o acreditar por parte de los propios municipios. En otras palabras, las cuentas siguen siendo materia de disputa y ahora tendrán que sentarse a la mesa quienes las reclaman y quienes las administran.
Y mientras aquí se intenta arreglar la casa mediante el diálogo, al otro lado de la frontera la cifra migratoria ya se mueve en dimensiones difíciles de ignorar.
El DHS sostiene que ha deportado a más de 985 mil personas desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Pero esa cifra todavía no ofrece un desglose completo por nacionalidad.
Si se toma como referencia histórica la proporción de mexicanos dentro de las remociones de ICE, un ejercicio meramente aproximativo colocaría el número de connacionales en el orden de cientos de miles, potencialmente alrededor de 300 mil. Pero aquí hay que poner freno a la calculadora: no son 300 mil mexicanos confirmados. Es una estimación que deberá comprobarse cuando el gobierno estadounidense publique información desagregada.
Y entonces aparecen los tambores.
Irán ya no es una amenaza hipotética. La confrontación entre Estados Unidos e Irán continúa después de los ataques estadounidenses e israelíes iniciados en febrero, mientras el conflicto se extiende por Medio Oriente y amenaza rutas estratégicas como Ormuz y Bab el-Mandeb.
Ucrania tampoco encuentra salida. Mientras continúan los ataques, Washington mantiene abierta la vía de negociación con Kyiv, pero la guerra sigue y el enfrentamiento entre Rusia y Ucrania conserva capacidad de provocar nuevas escaladas.
Y Corea del Norte acaba de recordar al mundo que tampoco piensa quedarse mirando. Este domingo lanzó dos misiles balísticos hacia el mar, en una nueva demostración militar mientras aumentan las tensiones con Estados Unidos y Corea del Sur.
Tres asuntos distintos, tres escenarios que no deberían confundirse, pero que tienen algo en común: el margen de error se está haciendo cada vez más pequeño.
En fin, veremos que pasa.