Según la académica de la UNAM, existe la percepción de que durante la Copa del Mundo las reglas no aplican en igual medida, lo que puede alentar comportamientos ilícitos
La alarma por la trata infantil en México se ha intensificado ante la celebración del Mundial 2026. De acuerdo con Noemi Monroy Enriquez, secretaria académica del Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la cifra de 20 mil niñas y niños víctimas de este delito en el país, podría aumentar de manera considerable debido al arribo masivo de visitantes internacionales.
Asimismo, la especialista advirtió sobre un fenómeno que combina turismo, impunidad y vulnerabilidad, colocando al territorio mexicano en una situación de riesgo particular en comparación con los otros dos países anfitriones.
Este aviso cobra fuerza por el contexto globalista del evento. Se estima que más de 500 millones de personas circularán por las sedes durante la competencia, lo que representa un reto mayúsculo para los sistemas de protección infantil y control de delitos. La magnitud del flujo turístico complica la labor de las autoridades, quienes suelen centrar sus esfuerzos en la seguridad pública y relegan la protección de los grupos más vulnerables, como la infancia.
México ante el riesgo de mercantilización de cuerpos infantiles
México enfrenta el mayor peligro de que la trata de menores aumente durante el torneo de futbol internacional. Datos citados por el Senado de la República y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sitúan a la nación mexicana en el primer lugar mundial en abuso infantil. Esta posición, sumada al flujo de visitantes y a la percepción de impunidad, crea un terreno fértil para la mercantilización de los cuerpos de niñas, niños y adolescentes.
Monroy Enriquez señaló que el país es considerado por algunos turistas como “un paraíso” para quienes buscan explotar sexualmente a otros, aprovechando la debilidad de los sistemas de vigilancia y la sensación de anonimato que prevalece durante la celebración de grandes eventos deportivos.
En respuesta a estos desafíos, el Mundial 2026 será el primero en contar con un plan internacional de protección a los derechos humanos. Iniciativas como la campaña “Mundial Sin Trata” y la implementación de la “Tarjeta Azul” buscan reforzar la prevención y atención ante posibles delitos. Estas estrategias incluyen la capacitación del personal de hoteles y transporte, así como la presencia de un cuerpo policial especializado en el entorno de los estadios.
La cooperación internacional permite, por primera vez, que quienes infrinjan la ley durante el evento puedan ser sancionados no solo en México, sino también al regresar a sus países, e incluso se les podría negar la entrada a futuras competencias deportivas. Monroy Enriquez indicó la necesidad de una evaluación posterior a la justa, mediante indicadores como el número de denuncias de violencia sexual, para analizar la efectividad de estos protocolos.
Se pide a los aficionados reflexionar sobre sus propias conductas y evitar cualquier manifestación de violencia o discriminación durante los encuentros, contribuyendo a erradicar prácticas nocivas en el deporte.