Andrés Manuel López Beltrán decidió adelantarse a Estados Unidos: el pasado jueves por la noche hizo pública la cancelación de su visa antes de que Washington o alguna autoridad mexicana confirmara la medida y convirtió una decisión migratoria en un asunto político de alcance bilateral, pero para tres analistas que han seguido de cerca el caso, el movimiento también pudo tener otro objetivo: controlar el relato antes de que saliera a la luz información más comprometedora sobre él y su familia.
La periodista Anabel Hernández, la analista internacional Ana María Salazar y la especialista en seguridad María Idalia Gómez llegaron, desde distintos ángulos, a una conclusión similar: Andy no habría publicado la carta a Donald Trump únicamente para denunciar la cancelación de su visa, sino para adelantarse a las posibles consecuencias de una investigación estadounidense que podría ir mucho más allá de esa medida.
El hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador informó el 13 de agosto que Estados Unidos había cancelado su visa por instrucción de Marco Rubio, secretario del Departamento de Estado, y Christopher Landau, subsecretario de esa dependencia. En una carta dirigida a Trump, calificó la decisión de “politiquera y propagandística” y negó cualquier vínculo con actividades ilícitas.
Hasta ese momento, ningún otro medio ni autoridad había revelado públicamente la cancelación. Fue Andy quien puso el tema sobre la mesa.
La periodista Anabel Hernández, en entrevista con Carmen Aristegui, fue la más directa al explicar por qué López Beltrán eligió a Rubio como blanco de su carta. “Cuando se trata de personajes políticos de alto nivel y alta sensibilidad, el permiso para hacer esas investigaciones viene no solo del jefe del Departamento de Justicia, sino también del jefe del Departamento de Estado, que es Marco Rubio”, sostuvo.