Mientras los precios superan los 4 dólares por galón en los 50 estados del país, entre los estadounidenses crecen las preocupaciones por el impacto que el conflicto en Oriente Medio y el alza de la gasolina pueden tener en su vida cotidiana.
Los costos de la guerra en curso en Oriente Medio para Estados Unidos siguen aumentando. Los precios de la gasolina en los 50 estados del país han superado el umbral de los 4 dólares por galón.
A pesar de las declaraciones de Donald Trump de que la alta producción de petróleo protege al país de las crisis de precios, en la práctica, la nación se ha mostrado vulnerable a la dinámica global del mercado.
En la economía estadounidense, donde el automóvil es el medio de transporte clave, cualquier aumento en el valor del combustible pasa rápidamente de ser una simple noticia a convertirse en un factor socialmente sensible.
El país de los coches y los altos gastos
Estados Unidos sigue siendo uno de los países más ‘automovilísticos’ del mundo: debido al escaso desarrollo del transporte público fuera de las grandes ciudades, los habitantes dependen a diario de los vehículos particulares.
El período de la posguerra fue una época de gran expansión económica para la nación norteamericana, pero la forma en la que se decidió construir su infraestructura tuvo consecuencias importantes. El modelo elegido consistió principalmente en suburbios de baja densidad conectados por carreteras de alta velocidad. Esto mantuvo el trabajo, el comercio y el ocio a grandes distancias unos de otros, lo que se tradujo en más conducción.
La gasolina en EE.UU. es significativamente más barata que en Europa, donde los impuestos son elevados. También es la más barata en relación con los salarios entre una selección de países grandes. Sin embargo, el precio relativamente más bajo se ve más que compensado por el consumo mucho mayor de sus habitantes. El conductor estadounidense promedio gasta casi 575 galones al año, lo que es aproximadamente tres veces más que el conductor alemán promedio, y Alemania es un país amante de los autos.
Un indicador sensible
Precisamente por esta razón, las fluctuaciones en los precios del combustible son un tema muy sensible para su población. Con el galón a tres dólares —el valor aproximado antes de la guerra con Irán—, la factura anual de gasolina asciende a unos 1.725 dólares, unos 144 dólares al mes. Mientras, a 4,56 dólares el galón, la tarifa promedio actual a nivel nacional, esa cifra salta a 2.622 dólares al año o 219 dólares al mes.
En la costa oeste, el incremento es aún más notable: en California, la cifra alcanza los 6,1 dólares por galón. Según las estimaciones, los gastos adicionales de los hogares en gasolina y diésel alcanzaron aproximadamente los 48.000 millones de dólares.
«El consumo de petróleo es una necesidad que no se puede reducir rápidamente. Los consumidores estadounidenses viven donde viven, conducen el auto que conducen y aún deben desplazarse al trabajo. Por lo tanto, la gasolina cara obliga a los hogares estadounidenses a reducir el gasto en todo lo demás, lo que provoca una crisis masiva de la demanda de todos los demás bienes. El alza de los costos de transporte de artículos como alimentos y ropa también provocará un aumento en los precios de esos productos de primera necesidad, lo que agravará la inflación en Estados Unidos», explica Rosemary Kelanic, analista petrolera y directora del Programa de Oriente Medio de Defense Priorities, un centro de estudios sobre política exterior.