El movimiento telúrico que sacudió Venezuela la noche del 24 de junio fue el más fuerte registrado en el país o en su costa desde 1900, observa la prensa estadounidense, basándose en datos del Servicio Geológico de EU (USGS, por sus siglas en inglés). Al mismo tiempo, se prevé que sus consecuencias puedan ser incluso más graves.
Según los informes de 1.900, el 27 de octubre de aquel año se derrumbaron en Caracas unos 300 edificios, la torre de una universidad y varias agujas de iglesias como consecuencia del denominado terremoto de San Narciso. De acuerdo con los cálculos de la época, la intensidad de las sacudidas fue de 7,7, y el número de víctimas ascendió a 21 personas.
Sin embargo, el USGS estima que el terremoto de 2026, aunque de magnitud algo menor, podría ser mucho más mortífero, teniendo en cuenta que aún se desconoce el número exacto de víctimas.
“Es probable que se produzcan numerosas víctimas y daños importantes, así como que el desastre afecte a una amplia zona”, se desprende del comunicado del organismo.
Como explica el servicio, Venezuela se encuentra entre las placas tectónicas sudamericana y caribeña, y, en general, la población de la zona afectada vive en edificios vulnerables a los terremotos.
Además, las sacudidas han provocado “riesgos secundarios […] que podrían haber contribuido a los daños”, advierte. Por otra parte, el daño económico podría ascender entre el 1% y el 7% del Producto Interno Bruto de ese país caribeño, agrega el comunicado. Dos fuertes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, seguidos de unas 20 réplicas, afectaron Caracas y los estados Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo y Falcón, reportó la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, al declarar el estado de emergencia nacional.
Se reportan al menos 32 fallecidos y más de 700 heridos tras los sismos en Venezuela, aunque la cifra preliminar no incluye los datos de la zona más afectada de La Guaira.