23 octubre, 2026 | 5:33 am

La Generación Z, un gobernador confiado y una Morena cada vez más patética

Por Gerardo Ledezma

El mundo se está moviendo y México no está tan lejos de esa realidad como algunos quisieran creer. La Generación Z protesta en Francia, Albania, Italia, España, India, Argentina y Chile, entre otros países, contra la falta de oportunidades, la corrupción, los problemas de vivienda y el deterioro de los servicios públicos.

A este escenario se suma otro asunto que divide sociedades: la migración masiva, incluida la llegada de personas procedentes de África y de países golpeados por guerras y conflictos. Gobiernos que durante años promovieron o permitieron políticas migratorias sin resolver adecuadamente los retos de integración, vivienda, empleo y servicios públicos hoy enfrentan el costo político de sus decisiones. En algunas naciones, la presión sobre las comunidades receptoras se ha convertido en una fuente de tensión y debate; ignorarla o descalificar cualquier cuestionamiento tampoco resuelve el problema.

Pero la pregunta incómoda sigue en el aire: ¿quién está capitalizando políticamente este descontento?, ¿son movimientos espontáneos o hay actores que buscan aprovecharlos para cambiar el rumbo de sus países? No hay pruebas para asegurar que una sola mano mueva todas esas protestas, pero sí razones para investigar quién las impulsa y quién termina beneficiándose. Lo que no admite discusión es que el hartazgo social puede convertirse en una fuerza capaz de sacudir gobiernos que se creían intocables.

Por otra parte, en Nuevo León, Samuel García parece convencido de que MC tiene la gubernatura de 2027 prácticamente asegurada, sin importar quién sea su candidato. Presume obras, transporte e indicadores como argumentos para prolongar el proyecto naranja. Sin embargo, una elección no se gana por decreto ni con triunfalismo anticipado. La ciudadanía también evalúa los pendientes, las promesas y los problemas que enfrenta todos los días. El gobernador puede confiar en sus números, pero haría bien en recordarle que el voto no se controla desde Palacio de Gobierno y que el exceso de confianza puede convertirse en un costoso error político.

Mientras tanto, Morena en Nuevo León parece atrapado en sus propias contradicciones. Los pleitos internos y la disputa por las candidaturas alimentan una imagen de desgaste, y el supuesto registro de Karina Barrón para buscar una diputación federal, pese a los cuestionamientos sobre su situación judicial, abrió otro frente de controversia.

La frase atribuida a Citlali Hernández, quien habría advertido que no sería aceptada, añade tensión a un partido que necesita aclarar sus reglas y demostrar que sus decisiones responden a criterios consistentes. Si Morena convierte cada proceso interno en una batalla, corre el riesgo de que sus diferencias terminen pesando más que sus propuestas.

Así es qué, sino se aplacan ya, Morena para el 2027 no será nada. Más que en algunos puntos del área metropolitana. Sin embargo, ayer por la noche ya tarde Karina Barrón ya salió a desmentir toda una farsa de su supuesta inscripción a Morena, que al parecer les funcionó por unos días a quiénes la armaron, para desviar todo el desmadrito que ha hecho la “Tatis” por ser una mala perdedora.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo Último

Si hay nueva encuesta entre PT y MoReNa, el Verde se va con Chivigón

Hediondos desplazados y rebotados andan sueltos en Galeana

El Pacto de Chihuahua: Morena gana y el PAN conserva el poder