2 junio, 2026 | 3:28 pm

La sangre sigue corriendo… y el discurso oficial también

México vuelve a despertar con una de esas noticias que estremecen, indignan y retratan la dimensión de la tragedia que vive el país. Diez integrantes de una familia asesinados en Puebla, entre ellos una recién nacida de apenas dos meses de vida. Una escena que parece salida de un país en guerra, pero que tristemente ya forma parte de la rutina informativa nacional.

Mientras las autoridades insisten en repetir que “las cosas están mejorando”, la realidad vuelve a golpear con brutalidad. Porque cuando grupos armados irrumpen en una vivienda y exterminan a familias completas, queda claro que hay regiones enteras donde el crimen organizado no solo opera con libertad, sino con un nivel de impunidad aterrador.

Y aun así, seguimos atrapados entre discursos políticos, justificaciones y estrategias de comunicación que intentan suavizar el tamaño del desastre.

El caso del senador Enrique Inzunza es otro ejemplo del clima de desconfianza que hoy domina al país. Estados Unidos lanza acusaciones por presuntos vínculos con el narcotráfico, mientras desde México la respuesta gira nuevamente en torno a la exigencia de pruebas. Jurídicamente es correcto pedir evidencias, sí, pero políticamente el mensaje es devastador: otra vez el país aparece bajo sospecha internacional mientras personajes señalados continúan protegidos por el fuero y el poder.

El problema ya no es solamente si las acusaciones son ciertas o falsas. El problema es el desgaste institucional y moral que provocan este tipo de señalamientos en un México donde la ciudadanía cada vez cree menos en sus autoridades y más en los rumores, filtraciones y expedientes extranjeros.

La presidenta Claudia Sheinbaum insiste en que debe prevalecer el debido proceso y en que no se puede actuar sin pruebas contundentes. Tiene razón desde el terreno legal. Pero también es cierto que el país atraviesa una crisis de credibilidad donde las explicaciones oficiales muchas veces llegan tarde y suenan insuficientes frente a la violencia cotidiana.

Mientras tanto, en Nuevo León, el gobernador Samuel García Sepúlveda vuelve a emprender una gira internacional para promover inversiones, vuelos y negocios rumbo al Mundial de 2026. Nadie puede negar la importancia de atraer capital extranjero ni de posicionar al estado en el escenario global. Solo qué, Samuel salió sin decir: ¿cuando regresa?

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