Mientras continúan los ataques israelíes a pesar del alto el fuego, el Gobierno libanés tiene dificultades para hacer frente a las urgentes necesidades humanitarias de la población y la ayuda internacional sigue siendo insuficiente. Desde el inicio de la guerra, una quinta parte de los libaneses, es decir, 1,2 millones de personas, se han visto obligados a huir de sus hogares. Esta es la realidad del país de los cedros.
Casi dos semanas después del alto el fuego anunciado por la Administración Trump, el Líbano sigue en una situación crítica. Los bombardeos israelíes, que continúan sin cesar, se cobraron otras 17 víctimas mortales el jueves 30 de abril, mientras que el vecino país sigue creando una zona de amortiguación inhabitable en el sur, alegando que quiere proteger su territorio de los ataques de Hezbolá, la milicia libanesa chiita.
“Las violaciones israelíes persisten en el sur a pesar del alto el fuego, así como la demolición y el arrasamiento de casas y lugares de culto, mientras que el número de víctimas aumenta día a día”, denunció el presidente libanés, Joseph Aoun, en un comunicado.
Desde el 2 de marzo, las operaciones israelíes en el Líbano contra Hezbolá han causado 2 mil 500 muertos y 1,2 millones de desplazados, según un balance oficial. Refugiados que de la noche a la mañana se encuentran sin empleo, sin hogar y sin perspectivas de futuro.