Pese a los notables avances logrados desde que el Congreso fijó estándares nacionales de calidad del aire, los estadounidenses están cada vez más expuestos a niveles altos de contaminación gracias a los recortes y al calentamiento global, advierte el reporte del ‘Estado del Aire’ de la Asociación Americana del Pulmón.
De acuerdo con la investigación, más de 150 millones de estadounidenses, incluidos cerca de la mitad de los menores de 18 años que viven en el país norteamericano, viven en áreas expuestas a niveles nocivos de contaminación del aire.
El informe califica la calidad del aire en todo el país a partir de dos de los contaminantes más extendidos y peligrosos: el ozono a nivel del suelo (esmog) y la contaminación por partículas finas.
El esmog es resultado de las emisiones de automóviles, refinerías, plantas de energía y otras fuentes y puede alcanzar niveles que ponen en riesgo la salud, sobre todo en días calurosos y soleados en las ciudades. De acuerdo con los expertos, este tipo de contaminación puede causar dificultad para respirar y tos, además de que puede desencadenar o agravar el asma en quienes ya padecen la enfermedad respiratoria. En tanto, la contaminación por partículas finas es causada por fábricas y refinerías, así como por incendios forestales, plantas de energía a carbón, motores de diésel y otras emisiones. La exposición a estos contaminantes puede causar irritación de los ojos, nariz y garganta, además de consecuencias más graves, como ataques cardíacos, problemas pulmonares y muerte prematura.
“Nuestra investigación sugiere que los impactos en la salud del humo de incendios forestales impulsado por el clima podrían estar entre las consecuencias más importantes y costosas de un clima en calentamiento”, destaca el informe.