Ciudad de México.- México se encamina a un nuevo choque político en el Congreso por la nacionalidad de quienes aspiran a gobernar. El debate cobró fuerza tras el avance, con una votación dividida en la Cámara de Diputados, de una reforma constitucional que busca impedir que personas con doble nacionalidad compitan por la Presidencia, las gubernaturas y el Gobierno de la capital.
El cambio a la Constitución establece como requisito para esas candidaturas tener únicamente la nacionalidad mexicana o renunciar a la extranjera antes de registrarse ante la autoridad electoral.
Referentes del oficialismo y la oposición entrevistados por la Agencia Sputnik analizan el proyecto impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum y muestran sus cartas de cara al debate legislativo que se avecina en el Senado.
La iniciativa abrió una disputa que trasciende los requisitos electorales y pone en debate la nacionalidad, los derechos políticos y las lealtades de quienes aspiran a gobernar.
FRONTERA ENTRE DERECHOS Y LEALTADES
Leonel Godoy, vicecoordinador del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena, izquierda) y presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, defendió en diálogo con la Agencia Sputnik la iniciativa como una restricción exclusiva para quienes aspiren a altos cargos ejecutivos y no para el resto de la población.
El legislador rechazó que el cambio ponga en riesgo la doble nacionalidad reconocida por la Constitución.
“Es falso lo que está diciendo la oposición, que incluso los diputados migrantes están en riesgo, eso es falso”, enfatizó.
Su argumento parte de una distinción jurídica: la reforma no modificaría los artículos 30 y 32 de la Constitución, que establecen quiénes son mexicanos y las condiciones para conservar una segunda nacionalidad.
“Lo que se está discutiendo son requisitos constitucionales para contender en elecciones y eso no se aplica a todos los mexicanos que tienen doble nacionalidad, es sólo para candidatos”, explicó.
Para Godoy, la reforma responde a la naturaleza de los altos cargos, como la Presidencia.
En ese sentido, afirmó que “en ningún país del mundo los presidentes tienen alguna duda de ser nacionales, sean de Rusia, de EEUU, de Francia, de Inglaterra, de ninguno, son nacionales 100 por ciento”.