La epidemia de Ébola en República Democrática del Congo vuelve a encender las alarmas internacionales tras la expansión del virus Bundibugyo y la declaración de emergencia de salud pública. Pero detrás del brote hay problemas más profundos: pobreza, conflicto armado, desconfianza hacia las instituciones y un sistema sanitario frágil que dificulta contener la enfermedad
La Organización Mundial de la Salud activó la alerta el pasado 17 de mayo, específicamente por el virus de Bundibugyo, una variante distinta a la de Zaire, responsable de las epidemias más letales registradas en África.
Según el Instituto Nacional de Salud Pública de República Democrática del Congo, el brote deja hasta el 21 de mayo al menos 160 muertes y 671 contagios probables, mientras que en Uganda ya se han confirmado dos casos, uno de ellos mortal.
Aunque no es el primer brote de ébola en la región, este episodio preocupa especialmente a los expertos en salud pública por su nivel de propagación, que supera el observado en anteriores epidemias en África Occidental y en la propia RD Congo.