Reino Unido se prepara para su séptimo primer ministro en diez años, tras diversas crisis políticas.
El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, anunció este lunes su dimisión como líder del Partido Laborista y jefe del Gobierno, cediendo a la presión creciente dentro de su propia formación tras meses de deterioro de su popularidad y de la confianza de los votantes en su capacidad para liderar al país hacia las próximas elecciones generales.
En una declaración pronunciada frente al número 10 de Downing Street, Starmer confirmó que permanecerá como primer ministro hasta que el Partido Laborista elija a un nuevo líder, un proceso que comenzará formalmente en julio y que podría concluir antes de la reanudación de la actividad parlamentaria en septiembre.
«La pregunta que se plantea ahora no es quién era el más indicado para transformar el Partido Laborista, para llevarnos al poder y para comenzar la labor crucial de mejorar la vida de millones de personas. Esas preguntas ya tienen respuesta. La pregunta que se plantea mi partido ahora es si soy yo el más indicado para liderarnos en las próximas elecciones generales», aseveró.
El dirigente laborista explicó además que había informado de su decisión al rey Carlos III y defendió que todas las decisiones adoptadas durante su mandato han estado guiadas por el interés nacional.
La dimisión pone fin a un mandato de apenas dos años al frente del Gobierno. Starmer había llegado al poder en julio de 2024 tras conducir al Partido Laborista a una contundente victoria electoral, prometiendo estabilidad política, crecimiento económico y la recuperación de unos servicios públicos castigados por años de dificultades. Sin embargo, su Ejecutivo tuvo problemas para cumplir varias de esas promesas en un contexto marcado por el débil crecimiento económico, el elevado costo de vida y el desgaste político acumulado.