23 junio, 2026 | 8:12 am

La derecha se impone en América Latina al sumar nueva victoria en Colombia

Bogotá (AFP) – La nueva ola de líderes populistas de derecha sigue barriendo América Latina y sumó otra victoria en Colombia con la elección de Abelardo de la Espriella. ¿A qué se debe esta tendencia? ¿Será duradera?

Con las grandes excepciones de Brasil y México, es difícil encontrar un palacio presidencial en la región que no esté ocupado por un carismático derechista de discurso duro.

La derecha ha ganado elecciones desde Argentina hasta Honduras. Pero expertos ven pocas pruebas de un cambio ideológico estructural; perciben en cambio un terreno de juego favorable para los ‘outsiders’, candidatos ajenos al sistema político tradicional.

Lo que une a los vencedores, según la especialista en ultraderechas Lisa Zanotti, es su capacidad para canalizar el resentimiento, construir una fuerte marca personal y forjar alianzas.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador que ha encarcelado a casi el 2% de la población, puede haber servido de modelo.

Ofreciendo soluciones aparentemente simples al delito, al estancamiento económico y a una élite política desacreditada, goza de una popularidad astronómica en su país y suele encabezar las encuestas en la región.

Su modelo ha sido replicado ampliamente, incluso por De la Espriella. También siempre impecablemente peinado, el colombiano ha sido apodado en broma el «Bukele de Temu» por algunos comentaristas de su país.

Según Zanotti, investigadora del Instituto de Democracia de la Central European University en Budapest, los sistemas presidenciales de América Latina pueden facilitar esta tendencia.

«Las elecciones presidenciales permiten a los emprendedores políticos saltarse los partidos débiles o desacreditados y establecer una relación directa con los votantes», dijo.

– La receta ganadora –

«En la década de los 2000 vimos gobiernos de la ‘marea rosa’ en América Latina» con varios triunfos de la izquierda, dijo Anthony Pereira, de la estadounidense Universidad de Tulane, quien ve al populismo latinoamericano como una tradición en transformación.

La izquierda triunfó mediante programas de subsidios, aumentos salariales, formalización del empleo y ampliación del acceso al crédito y a la educación. Esto durante un ‘boom’ de las materias primas de exportación.

«El número de personas que vivían en la pobreza disminuyó», dijo Pereira.

Luego, con el desplome de los precios de las materias primas, «el optimismo de la década de 2010 se convirtió en decepción».

Paralelamente, «el crimen organizado se fortaleció y llegó a controlar barrios enteros, hasta prisiones. Los votantes empezaron a responder con más entusiasmo a los políticos que afirmaban ser antisistema».

De la Espriella no solo apeló a los votantes antiizquierda, también a una clase media en auge frustrada por la inseguridad, un asunto central en todas las elecciones recientes en Latinoamérica.

Mientras la izquierda tiene dificultades para formular una respuesta, la derecha promete soluciones rápidas, como bombardeos o megacárceles.

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