23 junio, 2026 | 8:10 am

Diez años del referendo del Brexit: inestabilidad política, promesas incumplidas y arrepentimiento

Londres, Reino Unido – El referendo del 23 de junio de 2016 en Reino Unido, que dio paso a la separación de Bruselas, se instaló como un terremoto con enormes ramificaciones, no solo para los británicos. Con el Brexit, la adaptación, el reacomodamiento económico y la inestabilidad política han sido la constante. El último golpe: la renuncia de Keir Starmer en pleno aniversario de una votación que cambió drásticamente la relación del país con la Unión Europea.

«Queremos nuestra estrella de vuelta» y «Re:Unión». Son los reclamos de miles de británicos en vísperas del décimo aniversario de la votación que dio luz verde al divorcio de la Unión Europea.

Se trata de una efeméride marcada por la dimisión de Keir Starmer, quien precisamente planteó el mayor acercamiento con la UE de los últimos años. Su renuncia sella una década de una inusitada volatilidad política: es el sexto jefe de Gobierno que cae desde el referendo del Brexit.

Diez años de un resultado inesperado

En el corazón de Soho, uno de los sectores más vibrantes de Londres, Naroa Ortega recuerda con “pesar” esa noche, hace una década, en la que los británicos votaron para salir de la Unión Europea. Un resultado, para muchos, inesperado.  

Estaba con dos amigos, un escocés y un español, comiendo en un restaurante de un chef portugués. “Tenías que ver nuestras caras. O sea, éramos un poema los tres. Y bueno, era el comienzo de una nueva era”, relata Ortega.

“Me acuerdo de que al principio todo fue muy complicado porque nosotros trabajamos solo con vinos españoles y muchos de los productos que utilizamos son españoles. Hasta los tomates o las alcachofas vienen de España. Todo el papeleo para los ‘suppliers’ fue un cambio muy grande y luego las aduanas y todo eso se paró. Los vinos tardaban en venir dos meses”, añade Ortega, gerente de los reconocidos restaurantes Bar esteban, Escocesa & Maresco.

El entonces primer ministro, David Cameron, convocó, el 20 de febrero de 2016, más por compromiso que por convicción, un referendo para que la población decidiera si quería que el país se mantuviera dentro de la Unión Europea o saliera.

Como a Ortega, a millones de personas esa jornada electoral los marcó. Fue un momento que llegó tras una agria disputa histórica y como consuelo para evitar la implosión del Partido Conservador.

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