Madrid.- Cientos de ciudadanos permanecen acampados en la céntrica Puerta del Sol de Madrid en protesta por la crisis de la vivienda en España.
Los manifestantes se distribuyen en grupos entre las tiendas de campaña, conversan, comen, beben y se preparan para pasar la noche en la plaza. Representantes del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid confirmaron a la agencia que la gente sigue llegando, por lo que el número de participantes varía constantemente. Según los cálculos de Sputnik, hacia la medianoche había instaladas en la plaza alrededor de 350 tiendas.
El detonante de la protesta fue el mediático desalojo de Maricarmen Abascal, de 87 años, de su vivienda en el distrito madrileño de Retiro. Su familia residía allí desde 1956 y la pensionista había continuado alquilando el inmueble con el contrato antiguo tras la muerte de sus padres, pagando unos 500 euros al mes.
Tras la compra del piso por la empresa Urbagestion, el propietario consiguió por vía judicial la rescisión del contrato antiguo. Para permanecer en la vivienda, Maricarmen habría tenido que firmar un nuevo contrato en condiciones más caras. En los medios españoles se mencionó primero una cifra de 2.650 euros mensuales y después de 1.650, frente a una pensión de unos 1.300 euros.