Sin mencionar directamente a Rubén Rocha Moya, la presidenta Claudia Sheinbaum publicó un mensaje que ocurre en medio de la crisis política en Sinaloa y advierte que ningún cargo, grupo o ambición personal puede colocarse por encima del pueblo y de la Nación.
La presidenta Claudia Sheinbaum elevó el tono de su discurso político y lanzó un mensaje contundente sobre los límites que deben acompañar al ejercicio del poder: ningún interés personal puede estar por encima de México, de su pueblo ni de la responsabilidad que implica ocupar un cargo público.
A través de su cuenta de X, la mandataria sostuvo que quienes gobiernan deben entender que los cargos son pasajeros, mientras que la responsabilidad frente a la Nación permanece. Aunque en su publicación no mencionó por su nombre al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el momento político en el que aparece el mensaje inevitablemente abrió espacio para la interpretación.
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”, escribió Sheinbaum.
La presidenta fue más allá al advertir contra aquellas decisiones o conductas en las que las ambiciones individuales terminan desplazando el bienestar colectivo.
“Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder”, señaló.
El mensaje adquiere especial relevancia por el escenario político que enfrenta Sinaloa y por la presión que ha rodeado al gobernador Rocha Moya, quien en los últimos meses ha permanecido bajo el escrutinio público y político en medio de señalamientos y cuestionamientos sobre su administración.
Sin embargo, Sheinbaum evitó cualquier referencia directa y construyó su pronunciamiento desde una perspectiva más amplia: la responsabilidad de los servidores públicos frente a la sociedad.
“Porque el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia”, afirmó.
La frase representa uno de los puntos más duros de la publicación, al establecer una relación directa entre la ausencia de principios, el abuso de las facultades públicas y las consecuencias históricas que pueden enfrentar quienes convierten el poder en un objetivo personal.
Sheinbaum también recordó que los cargos públicos no son permanentes.